las semillas de chía aportan una gran cantidad de ácidos grasos Omega 3 y oligoelementos como el manganeso, el magnesio, el cobre y el zinc, convirtiéndola en un estupendo combustible para las articulaciones y los huesos.
La linaza ayuda a reducir el colesterol total en sangre y los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL, o colesterol «malo»), lo cual puede ayudar a disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca.
El zinc, el selenio y los ácidos grasos esenciales que aportan las semillas de amapola colaboran en la regulación refuerzan las defensas de nuestro organismo. El calcio y el fósforo remineraliza nuestros huesos, y el aporte de magnesio y potasio evita calambres y dolores musculares.